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Alimentos con corazón
Una fuente saludable de hidratación y azúcares
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen, en su conjunto, la primera causa de muerte en los países desarrollados, provocando un fallecimiento cada 37 segundos en Estados Unidos. En España, en 2004, fueron responsables de 123.867 muertes, lo que supone un 33% del total de defunciones y 196.000 años potenciales de vida perdidos.
Texto: Viviana Loria Kohen. Licenciada en Nutrición. Dietista de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital “La Paz” de Madrid.
En nuestro país, la ECV es la primera causa de hospitalización y se prevé que en los próximos años aumentará la detección de estos casos, en gran parte debido a un mayor desarrollo tecnológico que permitirá emplear nuevos instrumentos diagnósticos y terapéuticos, así como por la mayor supervivencia de los pacientes. Los principales factores de riesgo cardiovascular son la dislipemia, la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes y el sobrepeso. Un 23% de la población española presenta niveles de colesterol total superiores a 250 mg/dl y entre el 50-69% tienen cifras por encima de 200 mg/dl (cuando es recomendable un valor inferior a 200 mg/dl). Según datos de 2003, el 33% eran fumadores; un 34% padecían hipertensión arterial y este porcentaje se elevaba al 68% en la población mayor de 60 años; un 20% eran obesos, mientras que la diabetes afectaba al 8% de las mujeres y al 12% de los varones.
Estas cifras muestran que los factores de riesgo vascular en la población española son bastante frecuentes. Actualmente en España se consume una dieta mediterránea modificada por cambios en la alimentación asociados al desarrollo económico de las últimas décadas. Esta dieta incluye un aceptable consumo de frutas y verduras, relativamente rico en cereales (en forma de pan), con elevada cantidad de grasas de adición en forma de aceites vegetales (principalmente aceite de oliva) y un alto consumo de pescado. Sin embargo, el consumo de carne, platos preparados, bebidas no alcohólicas (zumos y refrescos, en su mayoría azucarados) y de azúcar es alto, mientras que el de legumbres es bajo. Aunque el consumo de derivados lácteos es adecuado, resulta excesivo el de las variedades más ricas en grasa. En los últimos años se ha producido una importante reducción en el consumo de hidratos de carbono complejos, presentes en cereales y legumbres, junto con la mayor ingesta de alimentos ricos en proteína animal como huevos, leche o derivados lácteos y carnes; además, se observa una tendencia a la reducción del consumo de frutas y verduras. Todo ello aleja a España de las recomendaciones publicadas por los organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS).
